Miles de jóvenes salieron este jueves a las calles del país para expresar su rechazo al Gobierno interino de José Jerí. La protesta, convocada principalmente por colectivos estudiantiles y organizaciones sociales, terminó en violentos enfrentamientos con la Policía Nacional en el centro de Lima, dejando un fallecido y varios heridos.

Marcha Nacional
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El joven identificado como Eduardo Ruiz, de 22 años, perdió la vida tras recibir un disparo durante los enfrentamientos en los alrededores del Congreso. Su muerte ha desatado una ola de indignación que se extiende por redes sociales y plazas de todo el país, reavivando el recuerdo de las marchas de 2020, cuando la presión popular forzó la caída de otro gobierno interino.

Los manifestantes exigen la renuncia del presidente interino José Jerí y denuncian lo que llaman un “pacto mafioso” entre el Ejecutivo y el Congreso, al que acusan de blindar a políticos investigados por corrupción. También reclaman acciones concretas frente a la creciente ola de inseguridad, extorsiones y crímenes que afectan a la ciudadanía.

Marcha Nacional
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“Salimos a protestar porque ya no creemos en las instituciones. Nos gobiernan los mismos de siempre, y el pueblo sigue pagando las consecuencias”, dijo una joven manifestante en la Plaza San Martín.

Durante la jornada, la policía dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos y perdigones. La Defensoría del Pueblo lamentó el fallecimiento de Ruiz y pidió una investigación inmediata, además de recordar al Estado su obligación de garantizar el derecho a la protesta pacífica.

Desde Palacio de Gobierno, el Ejecutivo emitió un breve comunicado expresando condolencias a la familia del joven fallecido y anunciando que se abrirá una investigación. Sin embargo, evitó pronunciarse sobre las denuncias de represión policial ni sobre los reclamos políticos que impulsaron la movilización.

Las protestas de este jueves reflejan el profundo cansancio ciudadano ante la inestabilidad política y la sensación de abandono frente a los problemas más urgentes del país. En las calles, el mensaje fue claro: una nueva generación de peruanos está dispuesta a hacerse escuchar, aunque el costo sea alto.

Por Gianella Ríos y Kimberly Montesinos