Lima, 4 de noviembre de 2025. Tras la destitución de Dina Boluarte por “incapacidad moral” el pasado 10 de octubre, el Congreso de la República nombró a José Jerí como nuevo presidente interino del Perú, marcando así el inicio de otra transición política en menos de un año.
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El nuevo mandatario, de 38 años, proviene de la presidencia del Congreso y asumió el cargo con el compromiso de devolver la estabilidad política y preparar el país para las elecciones generales de 2026. Durante su primer mensaje a la nación, Jerí aseguró que su gobierno será “de transición, empatía y reconciliación”, destacando la necesidad de trabajar junto a todos los sectores sociales.
La salida de Boluarte se dio en medio de un contexto de creciente descontento ciudadano, denuncias de corrupción y protestas por la inseguridad. De acuerdo con El País, la destitución evidenció la crisis institucional que atraviesa el país, que en menos de diez años ha tenido ocho presidentes distintos.
En el ámbito económico, Jerí afirmó que el Perú mantiene una proyección de crecimiento del 3.5 % para 2025, impulsada por la inversión en infraestructura y minería. Sin embargo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió que la inestabilidad política podría afectar el ritmo de recuperación si no se consolidan reformas estructurales que garanticen la confianza de los inversionistas (Reuters, 2025).
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Analistas políticos coinciden en que el principal reto del nuevo gobierno será restablecer la legitimidad democrática y asegurar la gobernabilidad en medio de un Congreso fragmentado. Además, Jerí enfrenta la tarea de mejorar la seguridad ciudadana, uno de los temas más sensibles para la población.
Con este nuevo cambio, el Perú se encuentra nuevamente ante un proceso de transición política, en el que la población mantiene la esperanza de que se logre estabilidad tras una década marcada por conflictos, renuncias y destituciones presidenciales.
Por Gianella Ríos y Kimberly Montesinos