Según el canciller peruano, Hugo de Zela, la decisión de México fue un “acto inamistoso” que representa una intromisión reiterada en los asuntos internos de Perú. De Zela recordó además que el país ya había señalado previamente su preocupación por posturas políticas del actual y del anterior gobierno mexicano en temas relacionados con la exmandataria peruana Claudia Sheinbaum y su apoyo al expresidente Pedro Castillo.

En un giro dramático en las relaciones bilaterales, el gobierno de Perú anunció este lunes la ruptura de todas sus relaciones diplomáticas con México. La medida se produce luego de que la ex primera ministra peruana Betssy Chávez, quien enfrenta cargos por rebelión, recibiera asilo en la residencia de la embajada mexicana en Lima.

Por su parte, el presidente interino José Jerí informó que la encargada de la embajada mexicana en Perú, Karla Ornelas, ha sido notificada de que debe abandonar el país. A pesar de la ruptura diplomática, el Ministerio de Relaciones Exteriores peruano aclaró que no se romperán las relaciones consulares, por lo que tanto los peruanos en México como los mexicanos en Perú seguirán recibiendo servicios consulares.

El Parlamento peruano, por su parte, elevó aún más la tensión: declaró a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum como “persona non grata”, acusándola de ejercer una “inaceptable injerencia” en los asuntos internos de Perú.

La respuesta desde Ciudad de México no se hizo esperar: el gobierno mexicano defendió el asilo a Chávez como un acto legítimo y conforme al derecho internacional, y calificó la ruptura de relaciones por parte del Perú como una reacción excesiva y desproporcionada.

El conflicto profundiza una crisis diplomática de largo aliento entre ambas naciones y abre interrogantes sobre las consecuencias económicas, políticas y geopolíticas de esta ruptura, sobre todo considerando que Perú y México mantienen un vínculo comercial cercano.

Escrito por Gianella Martinez y Kimberly Montesinos